El poder del enseñaje

El término educar, base latina  educâre, significa dirigir, orientar, guiar, encaminar. Si tomamos el prefijo latino y la base  indoeuropea (ex-ducere) se relaciona con guiar hacia afuera, llevar u orientar hacia el conocimiento.  Educar puede definirse como el proceso de socialización en el cual se promueve el desarrollo intelectual y cultural, la adquisición de nuevos conocimientos, valores y habilidades esenciales para el crecimiento y desarrollo en la vida cotidiana de cualquier ser humano. Pero para definir este verbo precisamos, por un lado, tener en cuenta quiénes participan del proceso y, en segundo lugar, tener cuenta que es una acción y no puede quedar solamente en potencialidades. La educación es un derecho que necesita de la clara convicción de toda la sociedad para defenderlo y revalorizarlo. 

En el proceso educativo la relación dialéctica es permanente entre enseñanza/aprendizaje,  por eso insistimos que el enseñaje es un término sinónimo de educación. Acciones individuales, familiares, sociales, colectivas, institucionales, gubernamentales ponen en marcha estos procedimientos humanos que deben actualizarse y adecuarse a las demandas sociales permanentemente. 

Actualmente este proceso ha encontrado herramientas, espacios  y medios más amplios, y a la vez complejos, para extenderse. Con al auge de los medios de comunicación, el uso de la tecnología y la aparición de tecnologias aplicadas a la comunicación y al aprendizaje es que estamos atravesando ese cambio de paradigma que saca al sistema educativo de su zona de confort para interpelar a todas las comunidades educativas y llevarlas a la zona de aprendizaje y desarrollo exponencial. La ubicuidad (concepto que desarrollaremos en otra momento)  se ha convertido casi en un requisito imprescindible para muchos a la hora de continuar estudiando.


La tecnología vino a poner en jaque el papel que juega la escuela en la formación de quienes componen la sociedad, dejó de ser la única voz que transmite saberes y vio removidas sus estructuras. No se le quita importancia a las instituciones educativas, pero si protagonismo, porque justamente el protagonismo debe ser de quien puebla nuestras aulas y no de una única manera de hacer ese recorrido en las diversas trayectorias educativas. 

"Enseñar ( y aprender) con TIC implica una oportunidad, pero también un enorme esfuerzo"

A eso se le suma la necesidad de la actualización docente para volver a poner en el centro de la educación al conocimiento, las nuevas tencologías y la relación  docente y estudiante. Aprendemos de todos y con todos, nuestros estudiantes "nativos digitales" poseen un acercamiento mayor al mundo tecno, ellos tienen todo lo que deseen saber al alcance de un click, de un teclado o de un smartphone. Y allí es donde aparece la figura del docente como guía y tutor para aportar a la construcción de aprendizajes de manera colaborativa, activa y comprometida para lograr luego la autonomía y empoderamiento de cada estudiante para delinear su propia trayectoria formativa o educativa en entornos digitales. 

Antes de concluir y para reflexionar acerca de esto, dejar comentarios y aportes en este blog comparto aquí la lectura que hacen nuestros estudiantes: Zombies en la escuela

 https://www.youtube.com/watch?v=g6zBmBUOMhY&t=493s

Abocarnos a la enseñanza poderosa, a la creación de actividades significativas, de prácticas pedagógicas que traspasen el aula y dejen huella en la vida de nuestros estudiantes es prioritario para que nuestra tarea siga siendo relevante. 



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